miércoles, 26 de junio de 2013

Primeras impresiones sobre Ecuador


Me encuentro ahora mismo en en Loja, alojado en casa de unos franceses de Couchsurfing, que me han incluído muy rápidamente en sus actividades y que ayer hicieron una cena espectacular para despedir a un amigo, a la que estaba invitado. La ciudad es bonita, tampoco espectacular. Algo que me encanta es que se puede salir tranquilamente a la calle. No hay la inseguridad ciudadana que podríamos encontrar en Guayaquil, donde cada vez más gente me cuenta barbaridades que les han ocurrido. Ayer fui a Vilcabamba, que sí es un lugar muy bonito, visité el parque del todocarpus y debo decir que mi cansancio, por no haberme habituado aún al horario jugó en mi contra y no me permitió caminar tanto como hubiera querido, pero al menos caminé unas cinco horas.
Una de las primeras cuestiones que me ha llamado la atención es lo moderno que parece Ecuador. No lo podría haber imaginado así antes de venir, sobretodo sabiendo la cantidad de tribus perdidas en el amazonas que aún tiene y la gran variedad de zonas aún en estado salvaje. Pese a ello, no hay casi coches viejos en las calles y podemos encontrar la última tecnología en las tiendas, las aceras están más o menos limpias, la higiene en las casas es como en Europa, o mejor y la gente es bastante educada, y hay farmacias por todas partes...
Además, comía hoy en un bar y por casualidad escuché la nueva ley de información. Resulta que a partir de ahora un 33% de la información va a ser pública, un 33% privada y un 33% de las comunidades. Bravo ecuatorianos, es así como garantizamos que el sector privado no pueda dominar la información de un país... Cada vez más, con el poco tiempo que llevo aquí, tengo la sensación de que este país funciona. Esta nueva ley no es más que un gran ejemplo. Los ecuatorianos están entusiasmados, aman su actual situación, aprecian los cambios que se producen. Les falta tiempo, cuando hablas con ellos, para que muy pronto te hablen de lo que estiman lo que les está pasando y lo que aman a su presidente; Correa. Me da la impresión de que se están sentando aquí las bases para un futuro muy próspero, que no se centa en la finanza como en Europa y que por eso va a ser sólido. Debe haber opositores, seguro, haberlos aigos como las brujas, porque yo aún no he encontrado. De seguir así, pienso que en este país en veinte años, y si España sigue haciéndolo tan mal, se producirá un cambio en la balanza y se vivirá mejor en Ecuador, que en España. Lo único que funciona mal aquí por lo que he visto hasta el momento, son los salarios, que todavía son muy bajos, y la posibilidad de visa, que por cierto, todos me dicen que la embajada española es la peor concediéndolas... También la inseguridad, claro, y la gran cantidad de policías exageradamente armados que hay en las calles. Pero como las cosas sigan así y en Europa no comprendamos muchas cosas, veo a los europeos huyendo en manada hacia estos lares u otros... al tiempo. Con la (in)volutad política de nuestros gobernantes y la incultura general de nuestras dormidas sociedades, pronto no quedarán más que bancos y esclavos en la vieja y triste Europa.
Hoy fue mi primer días de descanso aquí. Todavía, desde que bajé del avión no había descansado ni un minuto, y el cambio de horario me estaba matando. Así que hoy me tomé el día libre y me lo pasé durmiendo en una gran cama que tengo aquí, la primera tan buena de todo el viaje. Mañana marcho a Cuenca.

¡Pronto os cuento más cosas!

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