viernes, 28 de junio de 2013

Los descomplicados


Cuesta mucho en Ecuador irse de las ciudades. Esta mañana estaba en Cuenca, donde he pasado los dos últimos días, y donde me ha costado mucho irme.
Antes de llegar ya mucha gente me informó de que era una ciudad muy bonita, incluso tengo un amigo de Cuenca en Toulouse, que me habló de ella, y en la anterior casa en la que dormía alguien me dijo que Cuenca le parecía la ciudad más bonita del país. En efecto, Cuenca es preciosa. Es una coqueta ciudad de origen colonial, de bellas casitas bien adornadas, nunca altas, antiguas, con multitud de plazas también. Tiene además las humitas y los tamales, que son especialidades culinarias conquenses, a base de maíz, de alta capacidad adictiva. Se puede aprender a bailar salsa, aunque un primer intento del que escribe haya resultado patético. Y cuenta con iglesias bastante bonitas, si aceptamos que, en realidad, las mejores catedrales estarán siempre en Europa, por tradición y por poder económico histórico. El clima es también de los mejores de Ecuador...
...pero el atractivo físico de sus ciudades no es lo que hace que sea tan difícil marcharse de alguna de ellas en Ecuador, en este caso Cuenca.
Tampoco lo es el hecho de que en Ecuador haya tan pocas ciudades. Hoy recorrí 179 km entre Cuenca y Guayaquil, y no encontré ni una sola ciudad en el camino. Por cierto, visité un parque natural precioso que es el de Cajas, y desde Cajas, como no me cogía ningún autobús, tuve que hacer autostop, y sólo me cogió una pequeña camioneta, que me dejaba ir atrás, al aire libre. Al principio, por la altura, pasé un frío terrible -estaba a 4000 metros en el parque- pero a medida que descendiamos, me sentí mejor y hasta casi me duermo. Pero en fin, no es tampoco el hecho de que hayan pocas ciudades lo que hace que no quieras irte de una, escogida al azar...
Tampoco te querrás quedar en sus ciudades, sólo para aprender el dialecto Ecuatoriano, que le pone a todo divertridísimos diminutivos tales como "pasajeritos bajen del autobús", o eso está "acacito" o "allacito". Pero bien, la razón por la que no querrás irte de sus ciudades tiene mucho que ver con ese dialecto, que utiliza palabras que en España no se usan, como la palabra "descomplicado". Tenéis que saber, que otro de los deportes nacionales ecuatorianos, a parte de aquel de "te va a pasar de todo", es decir que ellos son descomplicados; que viene a ser algo así como que se es alguien que no busca problemas, que trata de hacer la vida fácil a los otros, que trata de ser agradable, de discutir tranquilamente... y en eso los ecuatorianos son maestros...
En efecto, si no querrás irte de sus ciudades, es ante todo, por los ecuatorianos en sí mismos. Es difícil encontrar gente tan agradable en el globo entero, y creo ya poder hablar en propiedad, después de haber visitado ya tantos países. El ecuatoriano hace la vida fácil a las personas que le rodean y encuentra, les da cariño y bellas palabras sin miramientos, sin medida....
Es en este sentido, que no me podía marchar de Cuenca hoy. Conocí ayer a Joy que me albergaba y más tarde a Isabel, que son dos personas, la primera muy dulce, y la segunda, llena de una energía muy especial. A veces me digo en mis viajes, que me gustaría fundar una ciudad con toda la gente que encuentro viajando y que es genial. Los viajes servirían entonces para encontrar gente que meter en tu ciudad. Y es que mira que es difícil marcharse de alguna ciudad cuando gente te pide con abrazos que no te marches...

En fin, si tantas emociones fuertes no se calman, me voy a tener que plantear seriamente vivir por estos lares...

¡Gracias amigos ecuatorianos!

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